Sal y azúcar
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Los riñones de un bebé no pueden con mucha sal, y demasiada puede sobrecargarlos. No añadas sal a la comida de tu bebé ni al agua de cocción, y evita las pastillas de caldo y las salsas hechas con ellas.
Lee las etiquetas. La sal se esconde en el pan, el queso, los cereales de desayuno, las comidas preparadas, las salsas, el jamón, el beicon, las salchichas y los aperitivos. Cuando cocines una sola comida para toda la familia, aparta la ración de tu bebé antes de sazonar.
El azúcar tampoco hace falta. El azúcar añadido enseña a querer lo dulce y daña los dientes, y no se recomienda ningún azúcar para niños menores de 2 años. Elige fruta para dar dulzor y evita los zumos, las galletas, los pasteles y los dulces.
Da sabor a la comida con hierbas, especias suaves, ajo, cebolla y limón. Cuando salga el primer diente, empieza a cepillarlo suavemente dos veces al día con una pizca de pasta con flúor, como aconseje tu dentista.